El Silencio de las Espuelas: El Ocaso de los Rurales y la Crisis de Identidad en la Seguridad Mexicana
SAN LUIS POTOSÍ
A partir del pasado 1 de enero de 2026, el eco de los galopes en las brechas más profundas de México se extinguirá oficialmente.
Por orden de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, las Cuerpos de Defensa Rurales entrarán en un «receso» que, para historiadores y hombres del campo, no es más que un eufemismo para su desaparición definitiva.
Con esta decisión, no solo se desmantela una unidad operativa; se arranca una página de la historia viva de México que nació en la Guerra de Reforma y fue moldeada por el presidente Benito Juárez.
Una Tradición que Cabalga hacia el Olvido
Los Rurales han sido, por más de un siglo, el rostro del Estado donde el pavimento termina. Campesinos y ejidatarios que, por pura convicción y amor a su tierra, se convertían en los guardianes de las montañas.
Desde el combate al abigeato (robo de ganado) hasta la respuesta inmediata en incendios forestales y desastres naturales, su labor era la amalgama que unía la seguridad militar con el conocimiento profundo del territorio.
»Hoy sus caballos y uniformes quedarán colgados; el silencio reemplazará el eco de sus galopes por la sierra», se escucha decir entre las comunidades de los 24 estados afectados por esta disolución.
La Crisis Detrás de la Decisión: Números Rojos en SEDENA
A pesar de la narrativa oficial, la desaparición de los Rurales revela una grieta profunda en la estructura militar del país. La transición de elementos de la SEMAR a la Guardia Nacional y la extinción de estas fuerzas voluntarias sugieren que el Ejército Mexicano enfrenta una crisis de reclutamiento sin precedentes.
El viejo adagio militar que rezaba «ni sobra el que se queda, ni falta el que se va» parece haber quedado en el olvido. Hoy, a la SEDENA le faltan los que se jubilan, los que desertan y los que ya no ven en la carrera de las armas un proyecto de vida.
La desaparición de los Rurales es el síntoma de un sistema que está intentando cubrir huecos en la Guardia Nacional a costa de sacrificar la vigilancia en las zonas más remotas del país.
¿Qué sigue después? El Vacío en el Campo
La gran interrogante que queda en el aire es: ¿Quién cuidará las brechas? La Guardia Nacional, con un enfoque más urbano y de carreteras principales, difícilmente podrá replicar el conocimiento táctico y social que los Rurales tenían de sus propias comunidades.
Lo que se espera en los próximos meses es:
Centralización de la vigilancia: Una retirada de la presencia física en zonas de difícil acceso.
Aumento de la vulnerabilidad rural: Ante delitos como la tala ilegal y el tráfico de fauna, que requieren una respuesta inmediata que solo quienes habitan la zona pueden dar.
Pérdida de identidad militar: Al desdibujar las raíces históricas que dieron origen al ejército moderno.
Un llamado a la Justicia Histórica
Al borrar a los Rurales, la administración actual está, en efecto, clausurando una parte del alma del México profundo. No es solo un cambio administrativo; es el fin de los «hombres de tierra» que defendían su hogar por convicción y no solo por un sueldo.
La pregunta para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum sigue siendo urgente: ¿Dónde queda la seguridad de los campesinos ahora que sus defensores han sido desarmados? Al acabar con los Rurales, no solo se reorganiza el presupuesto; se está poniendo fin a nuestras raíces, a nuestra historia y a la última línea de defensa que tenían las comunidades frente al olvido.
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